Masacre de ciervos en el Alto Tajo (2)

Tras la exposición del problema en el artículo anterior, este es el punto de vista de ese tema de la Consejería de Agricultura y sus motivos para esta matanza de ciervas en el Alto Tajo.

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En la comarca de Molina de Aragón, conforme con la normativa en vigor de aplicación, se están concediendo autorizaciones excepcionales para paliar los daños a cultivos agrícolas que origina las elevadas concentraciones de ejemplares de ciervos, hembras sobre todo, que se alimentan de los cultivos próximos a las zonas de monte. La existencia de daños en esta zona consta desde hace tiempo, con la creación de la reserva de caza de los Montes Universales en 1973 en términos municipales de las provincias de Teruel y Guadalajara (extinguida en Guadalajara en 2001), uno de cuyos objetivos era el fomento del ciervo, que parece fue reintroducido en 1962 tras su extinción en la Sierra algunos siglos antes. Si bien los daños, en un primer momento tuvieron carácter puntual, en los últimos tiempos se han ido generalizando e incrementando, por lo que consecuentemente el número de autorizaciones para paliar los mismos también han ido creciendo.

Los criterios que se tienen en cuenta para otorgar dichas autorizaciones son en primer lugar la constatación de la existencia real de daños y la previsión de que los mismos pueden paliarse mediante la adopción de medidas. Teniendo en cuenta la limitada eficacia de las medidas para ahuyentar, el abatir ejemplares hembra en una población tan abundante con un marcado desequilibrio de sexos, se entiende no compromete la viabilidad de la misma y sí puede en cambio resultar eficaz para controlar los daños en los cultivos. Estas autorizaciones que se dan por un tiempo limitado, 1 ó 2 meses, también se conceden para un número limitado de ejemplares. En el ámbito territorial considerado, desde el 1 de enero de 2013 hasta la fecha actual se han concedido un total de 47 autorizaciones en un total de 20 municipios.

Las autorizaciones que se emiten se trasladan para su control a los agentes medioambientales y a la Guardia Civil, que exigen disponer de ellas para la acción autorizada. La vigilancia de estas actuaciones se enmarcan dentro de las competencias habituales del cuerpo de los agentes medioambientales.

En relación con la venta de carne, se está a lo dispuesto en el Decreto 65/2008, de 6 de mayo, sobre inspección sanitaria de piezas de caza silvestre destinadas a la comercialización, para lo que no es competente este Servicio.

Por último añadir que el equilibrio entre la existencia de fauna silvestre y las actividades humanas en este entorno, pasa obligadamente por hacer posible simultaneamente la actividad agrícola y las poblaciones de ciervos, que en la actualidad se considera en desequilibrio con respecto a la existencia de alimento no antrópico que existe en la zona, y que es origen de la elevada prelación que existe a los cultivos agrícolas. La actividad cinegética es una herramienta apta para tratar de corregir este desequilibrio.

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