Adenex, SEO/BirdLife y WWF exigen participar en la elaboración de la Estrategia contra el uso de veneno en Extremadura

Las tres ONG han remitido una carta a D. José Antonio Echávarri Lomo Consejero de Agricultura, Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Energía en la que solicitan su participación y mayor información sobre las acciones emprendidas contra los envenenamientos de fauna silvestre.

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El Consejo de Coordinación Interadministrativa de Extremadura sobre el uso de veneno en el Medio Natural, tendrá entre sus principales cometidos la elaboración y aprobación de la Estrategia Extremeña para la lucha contra el uso de venenos en el medio natural. “No entendemos cómo la preparación y aprobación de un documento de esta trascendencia puede llevarse a cabo de espaldas a la sociedad civil y sin la participación de organizaciones que llevan varios años luchando contra el uso ilegal de veneno”, señalan desde las ONG.

Esta falta de participación se une a la desatención de las peticiones de información ambiental que, en temas de veneno, han realizado las organizaciones conservacionistas y que han sido reiteradamente desoídas por la administración extremeña. Estas circunstancias se unen al desmantelamiento de algunas medidas eficaces contra el veneno, como la patrulla canina con la que contaba la Consejería, imprescindible en la prevención y detección de cebos envenenados.

Situación del veneno en Extremadura

Extremadura es una de las comunidades autónomas con una grave incidencia de cebos envenenados y una de las que alberga mayores poblaciones de rapaces amenazadas mundialmente, como el buitre negro, el alimoche y el águila imperial. Un ejemplo significativo es el caso del buitre negro: entre 2003 y 2010 se han encontrado casi 40 ejemplares envenenados en Extremadura. Esta cifra no es representativa de la realidad, ya que, según los expertos, los ejemplares detectados no llegan ni a un 7% de los que han muerto.

A pesar de ser ilegal y no efectivo, el veneno se sigue utilizando para eliminar depredadores, así como para el control de plagas agrícolas. La colocación de cebos envenenados es una práctica arraigada en nuestros campos, completamente ineficaz para los objetivos que persigue, además de un método masivo, no selectivo y cruento para la fauna. Por ello, está prohibido por la legislación nacional y autonómica y aparece tipificado como delito en el Código Penal. El veneno en el campo supone un riesgo para la salud pública, para el medio ambiente y para nuestras mascotas.

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